Las 11 nuevas inversiones de 500 Startups en Latinoamérica


24-08-2018. La oferta para las compañías seleccionadas es recibir una inversión de $60,000 dólares y el programa semilla de 16 semanas que ofrece el fondo de inversión en sus oficinas ubicadas en la Ciudad de México.

Durante los meses de abril y mayo del presente año, más de 900 compañías de Latinoamérica aplicaron a la convocatoria de 500 Startups. La oferta para las compañías seleccionadas es recibir una inversión de $60,000 dólares y el programa semilla de 16 semanas que ofrece el fondo de inversión en sus oficinas ubicadas en la Ciudad de México.

“Para nosotros como equipo de inversión de 500 Startups en LatAm es un privilegio tener la oportunidad de analizar a tantas compañías durante este proceso de selección. Conocemos los grandes retos de crear una compañía y nos llena de emoción poder trabajar de la mano con fundadores en esta etapa temprana en nuestra región.” comenta René Lomelí, director de operaciones para Latam de 500 Startups.

Con sede en la Ciudad de México, la novena generación de inversiones del fondo está conformada por  emprendedores provenientes de todo Latinoamérica; con una compañía de Chile, tres de Colombia, cinco de México, y dos de Perú. Durante los próximas cuatro meses el equipo de 500 Startups y su red de mentores apoyará a las compañías seleccionadas y sus fundadores en temas legales, de producto, ventas y crecimiento, cultura, finanzas, levantamiento de capital y mucho más. El programa culminará con dos Demo Day uno en la Ciudad de México y por primera vez uno fuera de México en Bogotá, Colombia. Evento en el cual las compañías presentarán oportunidades de inversión a una audiencia de inversionistas activos de la región.

“Tomar la decisión de invertir en once compañías de las más de novecientas que aplicaron no fue tarea fácil. En cada convocatoria el ecosistema nos ha demostrado mucha madurez y vemos fundadores mejor preparados, iniciando compañías que tienen mucho potencial. Con este nuevo grupo de compañías que se integran a nuestra familia en 500 Startups, no es la excepción y trabajaremos junto con ellas por los próximos años para que se vuelvan actores relevantes en sus industrias.” – Didier Quiroz, Venture Partner en 500 Startups.

A continuación les presentamos las once empresas que forman parte de la novena generación de 500 Startups:

1. Bonnus (México)

Solución de marketing que ayuda en la labor de atraer y retener usuarios entregando recompensas inesperadas en apps y sitios que usan día a día.

2. Custodian (México)

Custodian es una gestoría de resolución de siniestros, que integra seguimiento digital y un servicio al cliente.

3. Lo que necesito (Colombia)

Aplicación que conecta brokers, propietarios, constructores y bancos con  compradores reales de vivienda. Haciendo con tecnología y acompañamiento el proceso simple y rápido para los que buscan vivienda.

4. Mi Concierge (México)

Herramienta para la industria de la hospitalidad y el turismo donde sus usuarios ganan dinero mediante la recomendación y venta de servicios turísticos de las empresas que figuran en el interior.

5. Payform (Chile)

Herramienta rápida y flexible para crear formatos de pago únicos o recurrentes.

6. Pixy Album (México)

Fotolibros directamente desde tu celular por 10 dólares.

7. Raw Apothecary (México)

Productos para el cuidado de la piel, 100% naturales hechos en México que proveen soluciones personalizadas para cada tipo de piel.

8. Rebaja tus cuentas (Perú)

Asesor financiero digital que te ayuda a reducir el pago de intereses en créditos hipotecarios utilizando procesos de compra y consolidación de deuda.

9. Dartspeed (Colombia)

Servicio que reduce drásticamente la carga del sitio web con optimizaciones automáticas.

10. Fitco (Perú)

Software de administración, reserva y retención para centros fitness.

11. Globalwork (Colombia)

Verificación de antecedentes y referencias laborales de manera sencilla y moderna para startups y empresas

Por ENTREPRENEUR STAFF

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Teletrabajar desde casa ya está anticuado: lo último es hacerlo en Bali


Nuevas iniciativas como Coworkation defienden que la visión del trabajo como castigo está pasada de moda

Escribe unas líneas de código. Date un chapuzón. Inicia una vídeo conferencia. Sorbe tu piña colada. Una secuencia de eventos de lo más habitual en el mundo de Stuart Jones, fundador de Coworkation (la unión en inglés de los términos co-trabajo más vacaciones). “Trabajo y vacaciones ya no son conceptos mutuamente excluyentes”, asegura mientras remoja los pies en una piscina en lo alto del parque natural del Montseny (Barcelona). Jones está convencido de que la visión del trabajo como castigo está pasada de moda, que lo que se impone está en el polo opuesto de la representación clásica, en la que Sísifo está condenado a empujar durante toda la eternidad un pedrusco gigante montaña arriba sólo para que vuelva a caer rodando hasta el valle una y otra vez.

En el caso que nos ocupa, no son piñas coladas sino copas de vino blanco lo que sorbemos mientras Jones imparte este taller. “Muchos de nosotros nos pasamos la vida haciendo, pero se nos olvida frenar para reflexionar hacia dónde vamos”, indica. Este australiano residente en Barcelona asegura que la productividad y la creatividad se disparan cuando uno cambia el cubículo por un entorno paradisíaco como el que ofrece el monasterio restaurado en el que se desarrolla este co-workation en el ámbito rural, al que seguirán otros en un crucero por las Baleares, en Bali (Indonesia) o en Tailandia. Su lema: “Gente inspiradora en lugares inspiradores hacen cosas inspiradoras”. El vino ayuda a comprenderlo mejor.

La fórmula del teletrabajo está con nosotros desde hace muchos años; lo novedoso es que esta y otras empresas lo conviertan en un negocio que florece al calor de tendencias como favorecer las experiencias frente a las posesiones (una de las piedras angulares del minimalismo) y algunos conceptos clave de mayor o menor peso, entre los que se encuentran los nómadas digitales (personas que tienen como principal objetivo viajar); el movimiento de la localización independiente (la habilidad de vivir donde uno quiere); los knowmads (el neologismo para designar a “nómadas del conocimiento” caracterizados por su flexibilidad para trabajar en cualquier lugar y cualquier momento) o el lifestyle design (diseñar tu propio modelo de vida). “Nos encontramos ante un cambio de toda la sociedad. No se trata de viajar. Se trata de ser libres”, sostiene Jones.

El fenómeno se apoya, por otro lado, en una tecnología que permite trabajar desde cualquier lugar del mundo con la única condición de que haya un buen acceso a la red. Por otro, en un mundo globalizado con ciclos de trabajo ininterrumpidos y la conciencia cada vez más extendida de que la reducción del “presentismo” incrementa la productividad y, de paso, contribuye a reducir el consumo energético. “Los resultados mejoran cuando sales de tu rutina y te sitúas en un lugar que te inspira. Eso de quedarte sentado en una silla durante cuatro horas en una oficina no funciona si lo que buscas es tomar decisiones y encontrar inspiración“, apunta Jones, cuyos retiros incluyen talleres para, entre otras cosas, fomentar la creatividad y ayudar al crecimiento profesional de cualquiera que se encuentre en un momento de cambio.

“La buena vida cuesta menos y vale más”

“Es un cambio masivo en la forma en que vivimos y trabajamos”, resume Diana Moret, fundadora de Pandorahub, una iniciativa para canalizar profesionales independientes hacia zonas rurales de España con poca población. “Cada vez resulta más difícil lograr una calidad de vida aceptable en la ciudad. Conciliar la vida personal y profesional parece un privilegio de pocos. Creemos que se puede vivir bien y trabajar mejor combinando la vida y necesidades de la ciudad con el entorno rural. Que la buena vida cuesta menos y vale más fuera de las ciudades y que, para aquellas personas con necesidad de un cambio profesional, resulta mucho más fácil encontrar la inspiración para reinventarse en la naturaleza”, señala.

Las propuestas no faltan. Coworkstation trabaja mano a mano con Codino(Comunidad de nómadas digitales en Barcelona). Más allá de nuestras fronteras, la web de Coworking Visa incluye un mapa del mundo con una lista de cientos de espacios de co-trabajo, algunos de los cuales ya ofrecen opciones residenciales. Tomemos el ejemplo de The Surf Office, con oficinas en Gran Canaria y California, que ofrece a sus clientes –emprendedores de Silicon Valley en su mayor parte- trabajar entre ola y ola; o Tribe Wanted, uno de las propuestas pioneras con espacios en Fiji, Umbría (Italia), Bali o Papúa Nueva Guinea.

El público de estos talleres es variado, aunque no suelen faltar emprendedores, freelancers y, en general, gente en busca de inspiración. Al retiro del Montseny, que se celebró a principios de septiembre, acudieron emprendedores como el francés Samuel Michelot, desarrollador de aplicaciones en busca de un cambio de aires, o Michal Dziewonski un traductor interesado en hacer contactos y tomarse un respiro de una ocupación muy solitaria. Claudia Mostera, de Barcelona, llegó al monasterio rehabilitado en busca de inspiración para desarrollar su idea de negocio en torno a la cosmética ecológica.

Para que la tendencia llegue al público general, no obstante, hay importantes escollos. En primer lugar, aunque técnicamente sea posible llevarse al bebé a cuestas, estas fórmulas no combinan bien con la vida familiar y no son baratas, al menos, las versiones organizadas. Y por supuesto, hace falta que uno pueda ganarse la vida con el ordenador. Jones, el australiano, alude a una conocida cita de Richard Branson, el magnate inglés fundador de Virgin: “No distingo el trabajo como trabajo y el juego como juego. Todo es vivir”. Si fuera tan fácil.

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